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- Receta de rabo de ternera a la cerveza
- Exposición Fhasion Food, en Berlín
- Solomillo de cerdo con salsa de vino y uvas. Receta
- Historia del fuego en la cocina
Receta de rabo de ternera a la cerveza Posted: 02 Nov 2011 10:59 AM PDT No me cansaré nunca de comprar, cocinar y comer rabo de ternera, puesto que de vaca o toro es más complicado, que si no mucho mejor uno de estos. Hoy he querido aprovechar unas cuantas latas de cerveza, para hacer el rabo de ternera a la cerveza, que tenía en casa y que, como no bebo normalmente, no tenían mucha salida. Aunque debo decir que una vez cocinado con esta cerveza, rubia, me he quedado con ganas de volver a hacerlo pero con cerveza negra. Este tipo de carne agradece que el líquido le aporte un sabor intenso, y tal vez la rubia no le da ese toque, lo que no quiere decir que no sea rico. Ingredientes para 4 personas
Cómo hacer rabo de ternera a la cervezaPrimero hacemos el fondo de hortalizas picándolas bien finas. Las rehogamos y añadimos el rabo de ternera sazonado y con un poco de harina espolvoreada. Removemos hasta dorarlo ligeramente. Añadimos la cerveza y dejamos cocer durante 1 hora y media a fuego muy suave y tapado. Solo hay que ver un ligero hervor. Después, destapamos y dejamos cocer durante otra hora y media. Tiempo de elaboración | 3 horas DegustaciónAhora solo queda comer el rabo de ternera a la cerveza. Siempre estará bien hecho si la carne se desprende del hueso solo con mirarla (o casi). La guarnición es casi lo de menos, ensalada, champis, patatas, pasta, arroz, etc. Cualquier cosa le va bien. En Directo al Paladar | Receta de rabo con chocolate |
Exposición Fhasion Food, en Berlín Posted: 02 Nov 2011 06:39 AM PDT Puede ser más que entretenido iniciar un debate sobre si debemos clasificar o no la cocina y la comida como arte. Está claro, desde luego, que tanto la comida, como la cocina, han formado parte y en algunas ocasiones han sido protagonistas, de importantes y reconocidas obras de arte, al igual que también que tenemos muy claro que algunos cocineros son verdaderos artistas, o no. Un ejemplo perfecto para ilustrar este imaginario debate puede ser Rolan Trettl, un reconocido cocinero, poseedor de varias estrellas Michelin, e inquieto diseñador tirolés. Este híbrido de la cocina y del arte, ha sido el autor de las obras de una exposición que se abrió sus puertas el pasado 29 de octubre de 2011 y que permanecerá abierta has el 29 de enero de 2012 en el Museum fuer Kommunikation (museo de las comunicaciones) en Berlín la exposición Fashion Food, que además incluye 50 fotografías del fotógrafo Helge Kirchberger, de las creaciones de Trettl. Este proyecto se está madurando desde 2007, cuando los dos artistas coincidieron en un evento internacional. Ambos querían crear algo que no se hubiese visto antes. La particularidad de esta exposición es que todas las obras están hechas con alimentos, vegetales, pescados, chocolate o pulpos por ejemplo. Los modelos fueron cubiertos con despojos, con pieles de pescados, con chocolate, con grasa. Según el autor, no se trata de una propuesta de moda, si no que pretende hacer reflexionar sobre la excentricidad de algunas propuestas de moda, sobre el consumismo de la sociedad y sobre las grandes cantidades de alimentos que la sociedad civilizada desecha. Vía | TheLocal.de |
Solomillo de cerdo con salsa de vino y uvas. Receta Posted: 02 Nov 2011 05:38 AM PDT Vestir un triste, solitario y desangelado trocito de carne a la plancha, para convertirlo en el vistoso rey de la cena, no tiene que ocuparnos más que unos minutos y no tiene que costarnos más de un euro en ingredientes. Eso es lo que hemos conseguido al cocinar este solomillo de cerdo con salsa de vino y uvas. Esta salsa es una opción vistosa y sabrosa a la vez sencilla, rápida y barata a tener en cuenta, a la hora de organizar una comida o cena. Ingredientes1 solomillo grande de cerdo, 1/2 litro de vino tinto, 200 gramos de uvas (sin pepitas), 100 gramos de azúcar, 50 gramos de mantequilla, 1 rama de canela, sal y pimienta. Cómo preparar solomillo de cerdo con salsa de vino y uvasEn un cazo ponemos a cocer el vino con el palito de canela y con el azúcar. Dejamos cocer durante unos 20 minutos, hasta que haya reducido un poquito y empiece a espesar. Partimos las uvas por la mitad y las añadimos al vino. Dejamos que cuezan durante 10 minutos más. Retiramos del fuego y añadimos la mantequilla, sal y pimienta. Revolvemos y reservamos. Cortamos el solomillo de cerdo en medallones gorditos. Los cocinamos a la plancha y los salpimentamos tal y como sea nuestra costumbre y gusto. Tiempo de elaboración | 30 minutos DegustaciónServiremos el solomillo de cerdo recién acabado de hacer y regado con la salsa de vino y uvas. Un buen acompañamiento para este plato puede ser un puré de verduras o unas verduras en tempura por ejemplo. En Directo al Paladar | Receta de raclette de solomillo y tomate asado, con cebolleta caramelizada |
Historia del fuego en la cocina Posted: 02 Nov 2011 01:00 AM PDT La historia del fuego en la cocina se remonta miles de años atrás, cuando los primeros homínidos descubrieran su utilidad para asar los alimentos (especialmente la carne y el pescado). Desde entonces su aplicación en la cocina se ha ido depurando hasta los modernos fogones con lo que hoy podemos preparar la comida de forma segura, sin olores ni humos, y con la comodidad de poder regular la llama según convenga. Los OrígenesEl descubrimiento del fuego y su aplicación en la cocina se le atribuye al Homo Erectus —sucesor del Homo Habilis— que pobló la tierra entre los años 1.000.000 y 300.000 a.C. , en plena época glacial. Se estima que fue en torno al año 500.000 a.C. cuando se descubrió por primera vez el fuego, en el sentido de que se consiguió domesticarlo, aprovechando alguna rama candente tras un incendio para luego mantenerlo y conservarlo. Este fuego resultaba muy valioso por razones que todos podemos imaginar. En primer lugar para dar protegerse del frío, en segundo para ahuyentar a los depredadores, usarlo en la caza y, por supuesto, en la cocina. El fuego no solo hace la carne más tierna y sabrosa al asarla, sino que convierte en comestibles vegetales que no lo serían sin él. Además extermina parásitos y bacterias, reduciendo el riesgo de enfermedades. Con el tiempo, el Homo Erectus inventó diferentes métodos para provocar el fuego (los primeros “mecheros”), ya fuera con chispas producidas del roce de piedras, maderas u otras técnicas. Lo que le permitió no depender de los fenómenos naturales o la generosidad de otras tribus para conseguirlo. La evoluciónDurante miles de años el asado fue el único método de cocción, por aplicación directa de la llama o su calor sobre la pieza de carne, pescado o verdura, situada normalmente sobre la hoguera con algún sistema de sujeción rudimentario. Valga como imagen la típica pieza de caza ensartada en un palo y apoyada en otros sobre las llamas crepitantes. Sin embargo, en el año 7.000 a.C., la cocina primitiva sufrió la primera gran modernización gracias al invento de las vasijas de barro en el próximo oriente, lo cual permitía no solo asar los alimentos, sino también cocerlos, calentar agua, preparar sopas… un gran avance que permitió aprovechar vegetales que no se convertían en comestibles con solo asarlos, como muchos cereales y las legumbres. Hacia el año 5.000 a.C., aparecieron también en Egipcio y Babilonia los primeros hornos de adobe, que permitían asar la alimentos de forma homogénea gracias a la refracción de las paredes, evitando el inconveniente del calor directo del fuego a la hora de asar. La cocina económicaSu nombre, un tanto confuso, proviene del ahorro que supuso confinar el fuego en un cámara construida con ladrillos, que calentara un superficie de metal donde poder cocinar los alimentos. De esa manera, los utensilios no estaban en contacto directo con el fuego, se disipaba menos el calor y era más sencillo acercarse para realizar las tareas habituales durante la cocción. Su origen se remonta al siglo XVII, cuando el inventor británico John Sibthrope patentó una versión metálica de la misma, alimentada por leña o carbón, aunque su implantación fue progresiva, ya que el proceso de cocción resultaba más lento al tener que calentar una pieza de hierro intermedia. En el año 1802, George Bodley, patentó una versión mejorada de hierro forjado, con calentamiento uniforme y con un sistema elaborado de escapes que se convertiría en el prototipo de cocina moderna. En ese mismo año, el alemán Frederik Albert Winson preparó con gas la primera cocina de la historia. Aunque no fue hasta la década de 1830 que se construyera la primera cocina segura de gas, el primer modelo de Winson demostraba las posibilidades culinarias del gas, principalmente por su pulcritud y precisión, en comparación con los fuegos de leña y carbón. Con el tiempo, el gas fue sustituyendo a la leña y el carbón como fuente de calor en la cocina, por su eficiencia, limpieza, potencia, comodidad y control. Además, permitía recuperar el tacto de la llama con los utensilios, recuperando la velocidad de cocción perdida al introducir un elemento intermedio entre el fuego y las cacerolas. Las cocinas eléctricas irrumpieron en el mercado casi un siglo después, en 1906 de la mano de Albert Marsh, aunque debido a su ineficiencia y falta de potencia, no se popularizaron hasta casi otro siglo más. Hoy en día las cocinas eléctricas (ya sea vitróceramica o inducción) se han convertido en una alternativa a los fogones de gas, y aunque tienen sus defensores y detractores, nunca podrán tener la historia del fuego en la cocina. En Directo al Paladar | La paella, a fuego por favor |
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